Parir a solas

Sarah Bavaud (42), coach corporal. Nacimiento de Caetano, 15 de noviembre de 2015.

Este testimonio es parte del reportaje Mamífera, publicado en Paula.cl el 27 de julio de 2017. 
Por Almendra Arcaya L. / Fotografía: archivo personal de Sarah Bavaud

“Esa mañana, cuando ya llevaba más de 10 horas de trabajo de parto, mis dos hijas –de 15 y 12 años– despertaron, me dieron un beso y salieron de la pieza. Mi marido iba y venía. Mi mamá cocinaba para mi familia, la doula y la matrona que me acompañaban. Las contracciones venían cada vez más seguidas. Me sentía empoderada. Gritaba. Pensaba en mis hijas. Respiraba. Pensaba en mi mamá. Avanzaban las horas. Ya son 15. ¿Estarán asustadas de escuchar a su mamá gritar? ¿Qué pasa?, ¿por qué esto no avanza?. Me desespero. A lo lejos, una puerta se cierra. Mi doula decide que es un buen momento para que todos salgan de la casa. ‘Nosotras también nos vamos. Estaremos al otro lado de la puerta’, me dice. Estoy sola. Sobrevivencia. Visualizo la sábana que cuelga a un lado de mi cama. Somos tú y yo Caetano. Mano derecha, mano izquierda. Tiro hacia abajo con todas mis fuerzas. Sí, sí, sí. No puedo… no puedo. Sí puedo, sí podemos, lo podemos todo Caetano. No necesitamos a nadie más. Una fuerza primitiva me hace rugir. Soy un animal todopoderoso. Cuan pequeña me sentiría en un hospital. Me concentró, recibo el dolor. Lo abrazo, me abro y el dolor fluye. Es un conductor. Estoy despierta, estoy viva. Me siento ágil. Rujo de nuevo. Recojo la sábana. Derecha, izquierda. Vuelvo a tirar. Soy más poderosa que ella. Inhalar, exhalar, soy potente, no me canso, adrenalina. Parir a oscuras, en soledad, como en una madriguera.

Soy un animal todopoderoso. Cuan pequeña me sentiría en un hospital. Me concentró, recibo el dolor. Lo abrazo, me abro y el dolor fluye. Es un conductor. Estoy despierta, estoy viva.

Mis brazos y piernas no se cansan, tengo una energía infinita. Músculos tensos, huesos acoplados. Todo en el centro, como en una línea vertical imaginaria que pasa justo por el medio de mí. Todo el cuerpo junto trabajando a favor de la misma causa, alentándome. Me meto a la tina, la energía pasa a través de mí como un canal. La vida pasa y la dejo salir. 19 horas, 4 kilos 300 gramos. Cordón corto, trabajo lento, pedacito a pedacito. Bienvenido Caetano.

Después me enteraré de que ahí, en esa foto, llevaba 19 horas de parto. Ahí, en el momento en que tomaron esa foto, rompí bolsa”.